Bill Gates invierte millones en un banco de semillas en el Mar de Barents cerca del Océano Ártico, a unos 1.100 kilómetros del Polo Norte, donde también se conservan otros especímenes interesantes para la Ciencia

Svalbard es un árido trozo de roca reivindicado por Noruega y cedido en 1925 por un tratado internacional. En esa isla dejada de la mano de Dios, Bill Gates invierte decenas de sus millones junto con la Fundación Bill & Melinda Gates, el gigante estadounidense del agronegocio DuPont/Pioneer Hi-Bred, uno de los mayores dueños del mundo de semillas de plantas patentadas genéticamente modificadas (OGM) y agroquímicos relacionados; Syngenta, la importante compañía de semillas y agroquímicos basada en Suiza, a través de su Fundación Syngenta; la Fundación Rockefeller, el grupo privado que creó la “revolución genética” con más de 100 millones de dólares de capital semilla desde los años setenta y la CGIAR, la red global creada por la Fundación Rockefeller para promover su ideal de pureza genética mediante el cambio agrícola., entre otros, en lo que llaman ‘el banco semillero del día del juicio final.’ Oficialmente, el proyecto se llama la Cámara Semillera Global Svalbard, y se localiza en la isla noruega de Spitsbergen, parte del grupo de islas Svalbard.

Según ha sabido The Teleplastic Inquirer, a través de uno de los bedeles del Centro, también se conservan para la posteridad la semilla del Diablo, muestras de semen de Bigfoot, de Chupacabras, del Yeti y del Hombre del Saco, así como el cerebelo ultracongelado del extraterrestre de Roswell. Indicar también que es decisivo el aporte nacional a este proyecto, ya que el Centro Español del Menú del Día ha donado para su conservación raciones congeladas de paella, fabada asturiana y pulpo con allioli.

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